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Crecí en el cine desde que estaba en el vientre de mi mamá; Leticia Perdigón

mayo 23, 2021

Fabián Polanco | @fabiancpolanco

Considerada una de las “lolitas” del cine mexicano, debido a que inició su carrera siendo muy joven y participó en películas de temática polémica, Leticia Perdigón es una de las pocas estrellas del espectáculo mexicano en seguir vigente y con el reconocimiento del público y la crítica, pues gracias a esa vitalidad con la que avanzó en el medio interpretó a mujeres nobles, con deseos de superación, y a otras con fuerza e impacto para lograr sus cometidos costara lo que costara.

 

La del setenta fue la década en la que Perdigón inició su paso por el cine aunque, confiesa, desde muy pequeña sabía que su destino era formar parte del luminario del espectáculo nacional.

 

Pero mi papá no quería que fuera artista. Al mismo tiempo tenía confianza porque mi familia, por parte de mi mamá, pertenecía a la sección de técnicos y manuales de la industria cinematográfica, y pues me cuidaban. Estando con ellas veía los camerinos, a las artistas y también veía los guiones que les llegaban a mi madre y a mi abuelita, pues se los daban para que prepararan los efectos especiales con maquillaje que se usaban en las películas.

 

Entonces digamos que crecí en el cine desde que estaba en el vientre de mi mamá. Todo mi mundo se desarrolló gracias a mi familia, y al apoyo de mi madre por sobre todas las cosas”.

 

Tuvo la suerte de crecer en los estudios de cine

Yo jugaba ahí, era como mi casa. Mi madre trabajó mucho y mi abuela también. Los Estudios Churubusco se convirtieron en una estancia infantil para mí y también para mis hermanos, como decía Dolores del Río. Uno de ellos, el mayor, a los 9 años de edad, hizo la película ‘El Gato’ (México, 1961; Miguel M. Delgado) con Joaquín Cordero y Lucha Moreno; en ella tuvo un papel estelar, pero decidió estudiar Ciencias Políticas y no continuar en el medio. Se llama José Luis Perdigón.

 

Ya nadie de mi familia trabaja dentro del cine. La única que queda y que lleva el nombre, el orgullo y el amor por el cine soy yo”.

 

El proyecto con el que debutó fue Eva y Darío (México, 1973; Sergio Véjar), ¿verdad?

Sí, pero a un nivel más profesional fue con ‘La otra virginidad’ (México, 1975; Juan Manuel Torres). En ‘Eva’… yo era la mejor amiga de la protagonista, que interpretaba Vania Véjar”.

 

¿Qué satisfacciones dejó en usted trabajar bajo la dirección de Luis Alcoriza en Presagio (México, 1975)?

A don Luis le gustaba mucho que yo fuera natural, que no me pintara la boca ni me delineara la ceja; además me decía que era muy buena actriz, y yo llevaba muy buena relación con él, aunque después de esta película ya no trabajamos juntos jamás.

 

Fue una película muy importante y en ella estuvieron muchos actores haciendo actuaciones especiales. Estaban los mejores en ese momento, según yo Jorge Reynoso, Lucha Villa, Pancho Córdoba, Carmen Montejo, Enrique Lucero, José Gálvez y Gloría Marín, entre otros. De chavos estaban Gabriel Retes, Erick del Castillo y Octavio Galindo”.

 

Esta película la coescribió Gabriel García Márquez junto con el propio Luis Alcoriza.

Claro. Él acudió a ver el rodaje; de hecho, gracias a eso conocí a Gabriel García Márquez, y también conocí a Luis Buñuel en una película que hice con Sergio Olhovich que se llamó ‘Coronación’ (México, 1976)”.

 

DE LA INOCENCIA A LA BRUTALIDAD

Además de trabajar en ese tipo de proyectos, Leticia Perdigón también participó en cine al lado de cómicos como Gaspar Henaine Capulina y hasta Rodolfo Guzmán Huerta El Santo. Con el primero compartió set en Capulina contra las momias (México, 1973; Alfredo Zacarías), cinta en la que también actuaron Jacqueline Voltaire y Freddy Fernández El Pichi.

 

Con ‘Capulina’ me divertí muchísimo, además de que lo admiraba. Era como cuando trabajé con Enrique Alonso ‘Cachirulo’; yo lo veía de niña con mi ‘chocolatote’, como él decía. Lo veía con mi hermanito Enrique y después me iba a dormir feliz de la vida. El día que me habló para trabajar con él, no lo podía creer.

 

Ese día trabajamos desde las 11 de la mañana hasta las cinco de la mañana del día siguiente. Pero a mí eso me valía con tal de ser la ‘Dama de sus sueños’ de su cuento fantástico. Me sentí como una mujer más realizada; y lo mismo me pasó cuando compartí con ‘Chabelo’. De niña me invitó a concursar a su programa y ya mayor lloré cuando nos tomaron una foto juntos”.

 

¿Y con El Santo cómo fue?

Muy padre, muy especial, porque se casó con una amiga mía que fue productora; un señor muy lindo. Mi mamá lo maquillaba”.

 

Un proyecto muy impactante en su filmografía es Yo fui violada (México-Panamá, 1976; Rafael Portillo).

Es una película algo fuerte; en su argumento se habla del franquismo y destapaba toda esa cuestión. La hice con Ricardo Cortés y Armando Silvestre y nos fue muy bien.

 

La historia es polémica, pues interpreté a una joven que es producto de una violación y, tiempo después, sin ambos saberlo, termina siendo violada por su propio padre”.

 

¿Cuál su opinión sobre la entrada de Margarita López Portillo a RTC?

Margarita entró, se metió en el cine y fue un relajo. La época más padre fue con Luis Echeverría porque apoyó mucho al cine mexicano; luego tuvimos que hacer cooperativas para que todo prosperara y funcionara con nuevos proyectos. Gracias a ese apoyo estatal se pudieron hacer muchas cosas. Sin embargo, ahora siento que ya no hay apoyo y se han olvidado del cine. Ahora hay que luchar por eso, el gobierno actual no ha hecho nada”.

 

¿Qué heredó el cine de la década del setenta al de hoy?

Es diferente. Creo que todas las épocas son importantes, pero en el setenta se luchó para que tuviéramos mejores salas para exhibir. Las películas iban a muchos festivales de cine internacionales, eran reconocidas. Por ejemplo, en España ‘Canoa’ (México, 1976; Felipe Cazals) revolucionó; mis películas igual. La distribución era mejor, como todo; se le daba la oportunidad a la gente joven; se les abrieron las puertas a los cineastas también. Se rompió con un mito, no querían quedarse con todo.

 

Hoy en día esos directores afortunadamente siguen trabajando y se siguen manteniendo jóvenes. Gabriel Retes estuvo en Puerto Rico o en algún lugar dando clases; Sergio Olhovich tiene su escuela. Sigue luchando por el cine y entiende a los jóvenes. Luis Estrada, gracias a su padre y a Felipe Cazals, es lo que es; y aunque todavía no me ha tocado la oportunidad, no me puedo ir sin trabajar con él. Todos pusimos nuestro granito de arena. El cine para mí fue mi escuela y ha sido mi vida.

 

Ahora afortunadamente estoy haciendo telenovelas importantes y trato que me toquen buenos directores. Aprovecho lo que se presenta; además de que no pierdo la esperanza y pienso cumplir mi ilusión más grande, que es trabajar en Europa. Ha habido acercamientos, pero por trabajar en telenovelas no he podido, porque la verdad me he clavado mucho. Pero ya es tiempo de que me vaya; más adelantito quiero irme a vivir  a España”.

 

¿Con que director español le gustaría trabajar?

Yo soy una chica Almodóvar; ¿Sabes por qué? Porque soy talentosa, vieja y fea; entonces soy la mujer ideal para Pedro Almodóvar. Soy perfecta para que me contrate; aparte de que soy una mujer que de verdad tiene una actitud diferente más que nada.

 

Quiero agradecerte esta entrevista. Por medio de este trabajo va mi gratitud a todos los cineastas, todo mi amor a los que se fueron, a los que quedan y a los que aún me faltan por conocer”.

Entrevista realizada el 28 de julio de 2011.

Sesión fotográfica realizada el 26 de enero de 2012.

Este texto forma parte del libro Cine mexicano del 70: La década prodigiosa; Fabián de la Cruz Polanco; SamSara Editores, 2015.

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