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Silvia Pinal, una estrella de cabellera rubia

marzo 1, 2020

Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Iniciando su carrera en la radio, pasando de ahí al teatro experimental Silvia Pinal Hidalgo, su nombre real, es hoy día la única Diva de la Época Dorada del cine mexicano que tiene a cuestas una infinidad de vivencias y experiencias, acumuladas tanto en México, como en el extranjero, siendo la gran pantalla testigo fiel de más de 60 años de trayectoria.

 

Originaria de Guaymas, Sonora, pero radicada en varios estados del país, Silvia Pinal inició su carrera en el cine mexicano en 1948 en la película Bamba (México; Miguel Contreras Torres), protagonizada por Carmen Montejo, seguida por El pecado de Laura (México, 1948; Julián Soler), con Meche Barba y Abel Salazar.

 

A estos le siguieron otros títulos como Mujer de medianoche (México, 1949; Víctor Urruchúa), protagonizada también por Katy Jurado y Gloria Marín; Puerta joven (México, 1949; Miguel M. Delgado), con Mario Moreno Cantinflas; La mujer que yo perdí (México, 1949; Roberto Rodríguez), estelarizada por Pedro Infante y Blanca Estela Pavón; y Escuela para casadas (México, 1949; Miguel Zacarías), con las actuaciones de Luis Aldás, Isabelita Blanch y Rosario Granados.

 

Con estos trabajos logró llamar la atención de la crítica y el público de forma casi inmediata.

 

Una de las primeras mancuernas que logró realizar con éxito fue la llevada a cabo con Germán Valdés Tin Tan, iniciando en 1949 con El rey del barrio (México, 1949; Gilberto Martínez Solares), actuada también por Marcelo Chávez y Fanny Kaufman Vitola; y luego en La marca del zorrillo (México, 1950; Gilberto Martínez Solares), estelarizada además por Rafael Banquells y Hortensia Constance, en la que no dudó en mostrar su disposición para cantar y bailar.

 

La vinculación con Tin Tan resultó tan provechosa que se llevó a cabo de nuevo en Me traes de un ala (México, 1952; Gilberto Martínez Solares), con José María Linares-Rivas y Aurora Segura, en la que la Pinal logró consagrarse como estrella, formando parte de números musicales.

 

Otra estrella con la que logró hacer equipo fue con Joaquín Pardavé en títulos como Doña Mariquita de mi corazón (México, 1952; Joaquín Pardavé), con Fernando Fernández; y El casto Susano (México, 1952; Joaquín Pardavé), en la que participó también Antonio Aguilar.

 

Pero sin duda alguna, la dupla que es imborrable para el público es la que realizó con Pedro Infante, iniciándose en 1952 con Un rincón cerca del cielo (México, 1952; Rogelio A. González), donde tuvo el rol coestelar, aunque no hizo pareja con él.

 

Gracias a este filme, logró ganar el Ariel como Mejor coactuación femenina.

 

El otro título emblemático de esta pareja es El inocente (México, 1955; Rogelio A. González), una divertida comedia de enredos cuyo elenco se completó con Sara García y Oscar Ortiz de Pinedo, que incluso tuvo un remake, interpretado por Angélica María y Alberto Vázquez, llamado Romeo contra Julieta (México; 1968; Julián Soler).

 

Pero Silvia Pinal se consagra en este terreno profesional, gracias a su papel en Un extraño en la escalera (México; 195; Tulio Demicheli), en la que se revela como una actriz poseedora de todos los matices necesarios para conquistar a público de cualquier nivel.

 

A partir de este momento, realiza las que se consideran sus mejores películas, entre las que se pueden mencionar: Historia de un abrigo de mink (México, 1954; Emilio Gómez Muriel), con Columba Domínguez; La Sospechosa (México, 1954; Alberto Gout), en donde comparte con Miguel Torruco; y Locura pasional (México, 1955; Tulio Demicheli), con Carlos López Moctezuma, por la que ganaría su primer Ariel como Mejor actriz.

 

El segundo le fue otorgado por La dulce enemiga (México, 1956; Tito Davison), haciendo pareja con Joaquín Cordero.

 

Otros títulos importantes son: Cabo de Hornos (México, 1955; Tito Davison), con Jorge Mistral; Desnúdate Lucrecia (México, 1957; Tulio Demicheli), haciendo dupla con Alfonso Charpenel; Préstame tu cuerpo (México, 1957; Tulio Demicheli), con Mauricio Garcés y Manolo Fábregas; y Una cita de amor (México, 1956; Emilio Indio Fernández), compartiendo con Jaime Fernández y José Elías Moreno.

 

Tras la buena aceptación que tuvo en México, la internacionalización llamó a sus puertas realizando varias películas en España e Italia; entre ellas destacan Charlestón (España, 1959; Tulio Demicheli), con Alberto Closas; Pan, amor y Silvia (Uomini e Gentiluomini; Italia, 1959; Giorgio Bianchi), con Vittorio de Sica; Maribel y la extraña familia (España, 1960; José María Forqué), con Adolfo Marsillach; y Adiós, Mimí Pompón (España, 1960; Luis Marquina), con Fernando Fernán Gómez y Catalina Bárcena.

 

No obstante, su consagración internacional se da mediante la trilogía que filma en la llamada última etapa de la filmografía de Luis Buñuel en México, con títulos como Viridiana (México, 1961), ganadora de la Palma de oro en el Festival de Cannes, con Francisco Rabal y Fernando Rey; El ángel exterminador (México, 1962), compartiendo con Enrique Rambal y José Baviera; y Simón del desierto (México, 1964), estelarizada también por Claudio Brook y Víctor Junco.

 

Tras de estos, consigue más éxito con Buenas noches, año nuevo (México, 1964; Julián Soler), con Ricardo Montalbán; Los cuervos están de luto (México, 1965; Francisco del Villar), compartiendo escena con Kitty de Hoyos, Narciso Busquets y José Gálvez; La Soldadera (México, 1966; José Bolaños), con Jaime Fernández y Sonia Infante; María Isabel (México, 1967; Federico Curiel), con José Suárez y Norma Lazareno; y Arma de dos filos (Shark; México-Estados Unidos, 1967; Sam Fuller), con Burt Reynolds, su única cinta en inglés.

 

En el setenta participa, entre otras en Secreto de confesión (México, 1970; Julián Soler), con Jorge Lavat; México de mis amores (México, 1976; Nancy Cárdenas), con Marga López y Pedro Armendáriz; y Las mariposas disecadas (México, 1977; Sergio Véjar), compartiendo con Ada Carrasco y Humberto Elizondo. En el 80 filma un par de cintas en España y Argentina, Pubis angelical (Argentina, 1982; Raúl de la Torre), con Alfredo Alcón y Graciela Borges; y Carlota o Amor es… veneno (España-Italia, 1981; Stefano Rolla), con las actuaciones de Gastone Moschin, Rafael Alonso y Antonella Lualdi.

 

Sus títulos más recientes son: Modelo antiguo (México, 1991; Raúl Araiza), con Alonso Echánove y Stephani Salas; Ya no los hacen como antes (México, 2003; Fernando Pérez Gavilán), compartiendo con Gonzalo Vega; El agente 00-P2 (México, 2008; Andrés Couturier), su debut en el doblaje animado; y Tercera llamada (México, 2013; Francisco Franco), con Irene Azuela y Rebecca Jones.

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