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Mainstream, Mainstream: Rita Macedo en el candelero 26 años después

enero 3, 2020

Luis Miguel Romero | @LuisMiguelR01

Está agotado. En estos momentos conseguirlo físicamente en una librería en el país es una empresa prácticamente imposible. Me refiero al libro Mujer en papel: las memorias inconclusas de Rita Macedo, de la autora Cecilia Fuentes, publicado por Trilce hace un mes.

 

Como su nombre lo indica, el libro saca a la luz por primera vez las memorias de la actriz mexicana Rita Macedo, quién murió trágicamente hace 26 años en la Ciudad de México.

 

La autora, o mejor dicho co-autora del libro, Cecilia Fuentes, es hija de la finada actriz. En realidad lo que Cecilia hizo fue desempolvar las memorias de su madre, quién comenzó a escribirlas poco antes de su muerte en 1993. No pudo concluirlas. La muerte “le sorprendió” antes de terminar de recopilar sus memorias. Cecilia decidió concluirlas utilizando como base la enorme cantidad de cartas que su madre poseía, mismas que le fueron escritas por su tercer marido.

 

Aquí es donde la cosa se pone interesante: el tercer marido de Rita fue el escritor Carlos Fuentes, una de las glorias de la literatura mexicana contemporánea. La tarea de Cecilia fue apoteósica. Terminar este proyecto, que fue quizá la última ilusión que su madre tuvo en vida, fue una verdadera odisea. Se enfrentó a cuestiones y reproches familiares, tuvo que esperar a que algunos de sus protagonistas “se fueran de este mundo”, se enfrentó al monstruo de los copyright y derechos de propiedad y a la indiferencia de editoriales que le decían: “ya nadie se acuerda de Rita Macedo”.

 

Y ahora, Rita Macedo y su trágica historia han vendido centenares de ejemplares. Paradojas de la vida.

 

Concepción Macedo Guzmán, el nombre real de Rita, nació el 21 de abril de 1925 en la Ciudad de México. Su madre fue la polémica escritora Julia Guzmán. En este artículo no vamos a “spoilerear” el libro. Basta con decir lo que todos saben. Rita tuvo una vida muy complicada.

 

Su infancia fue difícil. Estuvo encerrada en un internado y mantuvo una relación muy dolorosa con su madre. Luego, la casaron con un hombre mayor que ella: el productor de televisión español Luis de Llano Palmer, padre de sus dos hijos mayores, la actriz y cantante Julissa y el también productor de televisión Luis de Llano Macedo, con quienes también tuvo una relación muy compleja.

 

Su paso por el cine fue también un reto para ella. A la distancia se podría afirmar que fue una actriz muy poco valorada en su tiempo a pesar de su gran talento histriónico. Pero su relación sentimental con Carlos Fuentes (padre de su hija menor, Cecilia), fue quizá lo que la marcó de manera brutal por el resto de su vida. El 5 de diciembre de 1993, Rita Macedo se quitó la vida en su domicilio de San Ángel, en la capital mexicana.

 

Su intempestiva muerte quizá opaco los grandes logros que Rita tuvo en vida. Fue pionera de traer a México producciones teatrales audaces, vanguardistas y originales. Fue además una gran modista y confeccionó cantidad de vestuario para obras teatrales y televisión. De su calidad histriónica nos quedan recuerdos gloriosos en películas como Rosenda (1948), Ensayo de un crimen (1955), Nazarín (1958) y El castillo de la pureza (1973), entre otras.

 

En el libro, Rita y Cecilia muestran una mirada profunda al México de la época, sobre todo al mundo del espectáculo, a esa Época de Oro de la cinematografía mexicana, de la cual Rita fue una de sus grandes protagonistas.

 

En el libro hay unas anécdotas deliciosas sobre actores, directores y otras figuras de la época. Punto y aparte su relación con Fuentes, que nos hace bajar del pedestal a uno de los grandes de las letras mexicanas, mostrándolo simplemente como un hombre, lleno de virtudes, pero también de muchos defectos. Humaniza a un “ídolo”, algo muy complicado en nuestro México, muy acostumbrado a deshumanizar a figuras históricas o artísticas.

 

A pesar de la crudeza con que Cecilia y la misma Rita relatan su vida (con anécdotas que pondrían a las Pinal como verdaderos ángeles), se nota el profundo amor que Cecilia sintió y aún siente por su madre, buena o mala para muchos, pero finalmente su madre. En entrevistas se le muestra gozosa de que por fin le cumple su última ilusión. Saldó una cuenta pendiente con ella.

 

Y para aquellos editores que no confiaron en el proyecto, ahora Rita Macedo y sus memorias inconclusas (concluidas por su hija Cecilia), están valiendo millones. Echen un vistazo al libro. Vale mucho la pena.

 

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