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La pandemia cambió el juego en los estrenos del verano 2020

octubre 17, 2020

Juan Manuel Ramírez | @juanm_ramirez9

El primer trimestre del presente año fue uno de los más determinantes, para Hollywood, en la historia. Todos los blockbusters que inaugurarían el verano cinematográfico, fueron pospuestas, una a una, como si se tratara de un efecto dominó. Cintas como No Time to Die, Mulán, Black Widow, Un Lugar en Silencio 2, entre otras más, decidieron atrasar su lanzamiento (desde meses hasta un año completo) con el fin de obtener una recaudación satisfactoria.

 

Con el pasar de las semanas, el panorama no mejoraba. El virus SARS-COV2 se propagaba en todo el mundo. Los contagios y defunciones aumentaban día con día. Diariamente nos dábamos cuenta de que tan poco conocíamos la enfermedad y que tan lejos estábamos del remedio. A la par de la crisis humanitaria, nos enfrentábamos a la financiera. Miles de negocios eran obligados a cerrar (temporal o definitivamente, según el caso) para evitar la transmisión del COVID 19.

 

Los complejos cinematográficos estaban en un punto de quiebre. Las perdidas se contaban por millones de dólares a  la semana. Parecía que ningún estudio se atrevería a estrenar una película de gran relevancia en estas condiciones adversas. Pero hubo cineasta inglés que desistía a la idea de aplazar “el filme más ambicioso de su carrera”.  Ese era Christopher Nolan. El trabajo en cuestión se llama Tenet.

 

Y es que Warner se mostraba reacio a seguir los caprichos de Nolan. Después de semanas de incertidumbre, el británico logró su cometido. Tenet sería lanzada, de forma escalada, en todo el mundo. En este punto, se le denominó “la película que salvaría a la industria”. Spoiler alert: No fue así. Con una paupérrima recaudación de poco más de 250 millones de dólares, en comparación a los 200 que el estudio invirtió exclusivamente en la realización del mismo.

 

Es así como la pregunta que ha rondado en el aire por años, hoy resuena con más fuerza que nunca: ¿El futuro de las películas está en las salas de cine? Y es que en el último lustro, las plataformas de streaming (en especial Netflix) han dado un salto de la distribución a la producción de largometrajes. Beasts of No Nation, El Irlandés, Historia de un Matrimonio, Pienso en el Final, Roma, entre muchas otras, son una muestra de las historias que se puedan contar sin un estudio de renombre respaldándolas.

 

La preocupación de los dueños de las grandes cadenas de exhibición en todo el mundo radica en que el interés del público, hacia una película, tiene que ser muy grande para asistir y pagar su boleto, así como los demás gastos que conlleva asistir al cine. Y es que sólo las grandes producciones, logran generar ganancias descomunales, tanto para sus cuentas como para los de los dueños de las salas.

 

Pero, ¿qué pasará con aquellas cintas que no tienen las campañas de publicidad y oportunidad de exhibición que las anteriormente mencionadas? J.J. Abrams, en un artículo del NY Times, tiene una respuesta: “Cuando tienes una película que es tan entretenida, bien hecha y bien recibida como ‘Booksmart’, que no hace el negocio que debería hacer, realmente te das cuenta de que la típica lucha darwiniana por sobrevivir está completamente desequilibrada. Todos están tratando de averiguar cómo protegemos las películas más pequeñas. ¿Pueden existir en los cines?”.

 

Realizadores independientes como Ava DuVernay, David Lowery, Lulu Wang, Robert Eggers, Ari Aster, Los Hermanos Safdie, Greta GerwigBong Joon Ho, entre otros, son nombres que se abren paso en la industria, a través de magníficas películas y con las cuales han obtenido reconocimiento.

 

Los próximos dos años, en especial el 2021, serán determinantes en el panorama financiero y creativo. Si la gente, a pesar de las medidas de seguridad y sanitización con las que ahora se rigen las salas, no vuelve al cine a disfrutar una película, los estudios se verán obligados a restructurar sus esquemas de estrenos.

 

Y para las cadenas de exhibición la situación no es más favorables. Desde hace algunos años, las plataformas de streaming han intentado comprar cines para proyectar sus producciones, para después lanzarlas en sus sitios. Un negocio redondo. Y aunque actualmente el decreto Paramount ha impedido, legalmente, estas acciones, el gobierno norteamericano se ha planteado derogar esta ley y darles vía libre.

 

Entonces, ¿en un futuro podríamos tener un sala Netflix o Amazon a tres cuadras de su casa? ¿Cuáles son los precios que tendrían? La iniciativa es tan real, que se han modificado las ventanas de exhibición y posterior distribución bajo el sistema VOD (Video On Demand). Anteriormente, el plazo mínimo que una película tenía que esperar para ser lanzada digitalmente era de, en promedio, 3 meses. Ahora, es de 17 días.

 

Los dueños de las salas y los ejecutivos de los estudios avanzan hacia el futuro. Evolucionar o morir.

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