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La eterna lucha entre el teatro musical y la TV

abril 11, 2020

Fabián Polanco | @fabiancpolanco

Hace algunos días, a través de Facebook, un miembro de la comunidad de actores de teatro musical subió una publicación en la que comentó sobre la eterna batalla que ha existido en varios medios, en especial en la televisión, por negarse a abrir sus puertas a los actores que han desarrollado gran parte de sus carreras a este género teatral, provocando que con ello sientan que existe un tipo de rechazo, además de considerar que su trabajo no se reconoce como debiera.

 

Esto ha provocado que entre este grupo existan divisiones en las que predominen las comparaciones y la presunción de capacidades histriónicas sobre el escenario, dividiéndose como “actores de televisión” y por aquellos que tienen “la fortuna de dedicarse al teatro”, quienes han llegado a donde están por “haberse roto el cuerpo y el alma” estudiando y haciendo miles de audiciones cuando, a final de cuentas, este tipo de situaciones suelen ocurrirle a todos los actores, se dediquen al área a la que se dediquen.

 

Por desgracia esta situación ha existido en nuestro país desde muchos atrás, a diferencia de lo que ocurre en otros, como Estados Unidos por ejemplo, en el que los actores que trabajan en teatro musical, tienen las mismas oportunidades laborales y de presencia que el resto de sus colegas, haciendo a un lado cualquier tipo de comparación y competencia.

 

Entre ellos, podemos mencionar a Neil Patrick Harris, quien lo mismo ha participado en exitosas temporadas de musicales y obras de cámara en Broadway, que en películas y series de televisión como How I Met Your Mother, por mencionar algunas; así como a Idina Menzel, quien ha hecho lo propio en cine y teatro, ganándose la atención del mundo entero con su interpretación de ‘Elphaba’ en Wiked, así como en la versión para cine de Rent, en la que también participó en teatro.

 

Sin embargo, y contrario a lo que pudiera pensarse, durante su existencia en nuestro país la televisión no ha dado la espalda a los actores que han hecho trayectoria dentro del teatro musical, ofreciéndoles personajes que a diferencia de los que interpretan sobre la duela, no cantan, ni bailan para narrar sus historias, dejando aun así buenos resultados entre los televidentes y productores, que deciden incluirlos en sus siguientes proyectos.

 

Prueba de ello son Lisardo, quien ha sabido dar un balance entre su paso por el musical y la televisión, interpretando lo mismo villanos y rompecorazones melodramáticos, que personajes de gran importancia en el teatro musical, como ‘Jean Valjean’ de Los Miserables o el galán de Víctor Victoria y La novicia rebelde, por mencionar algunos.

 

Lo mismo ha sucedido con Marisol del Olmo, quien hoy día ha logrado consagrarse como actriz de telenovelas, no sin antes hacer trayectoria dentro del teatro musical, al igual que otros nombres que han logrado colocarse dentro de la televisión mexicana, ya sea en melodramas o unitarios, como Dario Ripoll, Lenny Zundel, Abel Fernando, Iván Caraza, Luis René Aguirre y Flavio Medina, por mencionar algunos.

 

De igual manera, han existido algunos casos de actores de teatro musical que no gustan de desenvolverse en el melodrama televisivo, pero si pueden hacerlo en programas musicales por decisión propia, como las hermanas Lola y Laura Cortés quienes han entregado buenos resultados haciendo lo que les gusta: cantar, bailar y compartir sus experiencias, en reality shows como La Academia.

 

Por su parte, hay que mencionar que Lola Cortés tuvo participaciones en la década del ochenta del siglo pasado en telenovelas como El extraño retorno de Diana Salazar, entre otras; pero tomó la decisión de abandonar el melodrama para dedicarse por completo a su carrera en el musical y también en la conducción en programas como El rival más débil.

 

Otro nombre a mencionar es el de Bianca Marroquín, quien ha dejado boquiabiertos a los televidentes con sus participaciones en programas de baile y canto.

 

Debido a la trascendencia que logró con su participación en México y Broadway con el musical Chicago, Marroquín recibió de Luis De Llano Macedo la oportunidad de protagonizar la telenovela Esperanza en el corazón, haciendo pareja con Patricio Borguetti y compartiendo créditos con luminarias como Lucía Méndez y Fernando Allende.

 

No obstante, los grupos de encuesta demostraron que a los televidentes les gustaba más verla en acción cantando y bailando, disminuyendo con ello su participación en la historia, siendo los dos últimos quienes cerraran la historia en su capítulo final.

 

De igual manera, han surgido figuras provenientes de la televisión que han logrado tener un paso satisfactorio por el teatro musical. Entre ellos Carlos Rivera y Vince Miranda.

 

Cada uno con su estilo y personalidad se han ganado un sitio más que especial lo mismo en México, en el caso de Vince con Hoy no me puedo levantar; o en el extranjero en lo que a Rivera se refiere en su paso por El Rey León, primero en España y después en nuestro país, sin hacer a un lado sus trabajos previos dentro del género en Bésame mucho y Mamma Mía, además de La Bella y La Bestia.

 

Otro caso es el de Mauricio Martínez, quien antes de instalarse en Nueva York como centro de operaciones, logró compaginar su faceta en el teatro musical con la televisión, participando en montajes como Mentiras y La fierecilla tomada, y en telenovelas como Señora acero y La mujer del vendaval, entre otros; además de algunas obras de cámara y participaciones especiales en la industria del cine.

 

Por desgracia en nuestro país esta es una enfermedad incurable, le pese a quien le pese; y es que más que buscar la calidad, la mayoría de los productores lo que quieren es vender sus proyectos, teniendo como “arma principal” un nombre taquillero, sin importar que cante y baile o ninguna de las dos, en relación al teatro musical; o actúe o no, en relación a la televisión, cine y teatro de cámara.

 

Incluso, algunos productores teatrales se han encargado también de encasillar a sus cuadros de actores, negándoles el plan de participar en obras ajenas al musical, a pesar de que cuentan con las capacidades para hacerlo.

 

Quien logró romper con esta situación fue José Antonio López Tercero, quién sin descuidar su pasión por el musical, incursionó en el teatro de cámara con Respira, una obra de fuerte contenido argumental, teniendo como cómplice a Carla Lorena Bauche, llevándose la aceptación y aplauso del público.

 

Además, en fechas recientes inició su paso por la pantalla de plasma, realizando participaciones especiales en programas unitarios y series como Bronco y Una familia de diez, ambas con buenos resultados; además de hacer lo propio en el cine. Pero esa es otra historia.

 

Más que hacerlo por tener una mayor remuneración económica, lo cual es también justo pues los actores de teatro empiezan a cobrar un salario una vez que se inicia la temporada, pues en México la gran mayoría de los ensayos no se pagan, lo que buscan los actores que trabajan en el teatro musical es recibir la oportunidad de incursionar en otras áreas de trabajo histriónico y dejar en claro que son artistas en toda la extensión de la palabra y hasta más.

 

Esperemos que el número de oportunidades aumente con el paso del tiempo, de manera inmediata.

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