la tiera sana

Recibe las noticias en tu correo:

Espejo retrovisor: Sin dejar lugares vacíos y en entreacto, llega MyFrenchFilmFestival 2021

enero 29, 2021

Leopoldo Villarello Cervantes.-

La onceava edición de MyFrenchFilmFestival se lleva a cabo por Internet, como ha sido a lo largo de la década anterior. Durante un mes, del 15 de enero al 15 de febrero, dispone de manera gratuita para varios países, entre ello México, una selección de cortos y largometrajes de producción reciente en idioma francés.

 

Entre los cortometrajes hay de animación en varios estilos; más un documental, ficciones con actores, realidad virtual o con efectos visuales tecnológicos. Dos son los sobresalientes en mi punto de vista y por apreciaciones personales.

 

Entreacto (2019, escrito y dirigido por Anthony Lemaitre) es cine sobre cine, tributo a una película, Ladrones de bicicletas, al cine de otra época, al descubrimiento del placer cinéfilo; sentimiento ante la crisis de la exhibición de películas clásicas, viejitas, a la competencia discordante con las superproducciones en la exhibición; tristeza ante la escasez de público para esas cintas y el esfuerzo de incipientes programadoras deseosas de dar a conocer algunos gloriosos filmes de notables directores a las nuevas generaciones.

 

Ejemplo de cómo un joven puede aprender y apreciar un cine a extensa distancia de lo acostumbrado por los adolescentes hoy día, la audiencia cautiva de lo manufacturado por los grande Estudios y sus adláteres.

 

La fascinante Lugares vacíos (2020, guión y dirección de Geoffroy De Crécy) resulta, sin premeditarlo, una visión muy próxima a días actuales; cinta con brezos apocalípticos, ciencia ficción a la vuelta de la esquina.

 

Animación con fotografía modélica, acompañada y con duración de una interpretación de la sonata Claro de Luna de Beethoven, donden los planos cercanos iniciales acumulan más fuerza y expresividad conforme los planos se hacen más amplios, generales, y con las angulaciones clarean hacia un desolador futuro, a una ciudad (¿oriental?) fantasmal, donde los objetos remachan sus mecánicos movimientos sin nadie para detenerlos o pausarlos, en una repetición punteada por la aguja caminando sobre el disco de vinilo, tañendo la inmortal pieza de Ludwig Von (y los ruidos solitarios al infinito).

 

Un tercer corto, o28 (2019), es un divertidísimo paseo por Lisboa a bordo de un tranvía; un viaje tranquilo transformado en una montaña rusa por las angostas calles de la capital de Portugal;  dibujo animado con sabor de fado rodando a velocidad, saltando vías y vallas, al lado de casas con azulejos, duplicadas a detalle, bajo un luminoso cielo encima de los tejados en panorámica de postal; reencuentro afectivo de un marimonio de rollizos turistas alemanes, con final inclusivo lunamielero y créditos complementarios a tono. (Realización conjunta de Fabien Meyran, Robin Merle, Antoine Marchand, Louise Grardel, Geoffroy Colin y Otalia Caussé, guion de esta última).

 

De animación, también, es uno de los largometrajes. Josep  (2020, escrito por Jean-Louis Milesi, debut en la dirección de Aurel, artista gráfico) narra episodios significativos en la vida del pintor catalán Josep Bartolí luego de su escapatoria de la España franquista al concluir la guerra civil, 1939, su encierro en un campo de concentración francés, una de las manchas oscuras de los dirigentes galos en la historia de la segunda guerra mundial, subordinados a las órdenes de los nazis.

 

Con narración en flash back desde el lecho de un anciano quien le cuenta a su nieto incidentes desconocidos en su existencia, lo cual dará pie a más de una sorpresa detrás de su identidad y alienta la consumación del reconocimiento algo tardío a Bartoli, en escena victoriosa del niño cumpliendo la voluntad del abuelo.

 

De singular ejemplaridad es lo vivido y padecido por el pintor en esos meses de encierro, y la amistad germinada con un guardian, opositor a la conducta de sus compañeros y su superior, franchutes racistas doblegados a las tropas hitlerianas, quienes maltratan a los prisioneros, los discriminan y sobajan al grado de empujar a unos al suicidio, solo por el hecho de ser españoles, supuestamente izquierdistas; les daba igual fueran socialistas, anarquistas,  republicanos, o cual fuera la razón de haber caído en esa reclusión.

 

Josep Bartoli aplaca la soledad en su encierro dibujando, delineando a la mujer y esposa amada en ausencia, con deseos de unirse a ella; resiente un tanto menos los golpes y la tiranía de los vigilantes. Su nuevo amigo finge lacerarlo para encubrir su bondad, le provee de material para proseguir su tarea artística, donde Bartoli se prodiga con su lápiz en las escenas crueles y de tortura a su alrededor, evocadoras de Goya o de Munch.

 

El director Aurel, dibujante al fin, reproduce en lo filmado blanco y negro, estilo y trazos de su protagonista, su cuaderno de memorias con imágenes de sus camaradas encarcelados, donde igualmente cohabitan mujeres, afables y dispuestas a cuidar en más de un sentido a los hombres.

 

Una relación prometedora será enterrada por los desalmados guardias, y el realizador le confiere una textura ocre, de pesadumbre nostágica, música afín, contrastante al baile y jolgorio noches antes. Y en la búsqueda de la esposa, observar secuelas de la barbarie y guerras, a los heridos, mutilados, desfigurados.

 

El relato dentro del relato torna a la agonía del anciano, al niño conmovido escuchando, intuyendo quién es el personaje narrador, junto con el espectador acuciado, en lírica onda de guionista y director.

Sigue a Filmeweb en Facebook y Twitter.

Relacionados

la tiera sana

acting lab horizontal

entrepalabrasMX

cine y creadores cuadrado