entrepalabrasMX 770x90

Recibe las noticias en tu correo:

Espejo retrovisor: Inmigrantes y nuevas vidas

marzo 20, 2021

Leopoldo Villarello Cervantes | @filmeweb

A través del IFAL, envían recomendaciones de diversas fases artísticas y cientííficas, conciertos, literatura, exposiciones, conferencias, o películas en línea para ver en forma gratuita.

 

En este mes de marzo, entre las propuestas de Le Cinéma IFAL estuvieron largometrajes realizados por mujeres y/o con temas referentes a lo femenino, historias donde la mujer es la protagonista y alrededor de su situación, su posición.

 

El patio de Babel (La cour de Babel, 2013), de Julie Bertuccelli, es un instructivo documental acerca de niños inmigrantes en Francia, a quienes se instala en un plantel especial para orientarlos, enseñarles el idioma, aclimatarlos al país; un intermedio para su posterior reubicación, en ocasiones en un pueblo o ciudad lejana a la capital, o donde hayan conseguido empleo sus padres o familiares, y para ingresar a sus niveles y grados escolares correspondientes.

 

La clase la conforman adolescentes o niños a punto de serlo, venidos de países africanos, asiáticos, latinoamericanos o de Europa del Este, de naciones antaño en la esfera socialista o los creados tras la caída del Muro, y hasta un infante irlandés.

 

La directora los acompañó durante el curso 2011-2012, en su adaptación, el aprendizaje básico de la lengua francesa para algunos; los cohesiona y distingue, unos mayores y con más comprensión derivado del territorio del cual provienen, otros dando sus fraseos infantiles. Se esclarece las problemáticas, los motivos de su exilio o la obligada salida; niñas sin haber visto a sus madres por más de diez años; persecuciones por razones religiosas o para evitar tradiciones deplorables (la ablación).

 

Conversaciones con sus parientes fortifican razonamentos de su carácter, ideosincracia, esfuerzos, sus materias predilectas. Amistades flotan entre los muchachos, por ello un momento triste es la mudanza de una niña árabe, una de las más visibles y empáticas. Otro es cuando uno muestra su aptitud ante el violonchello. Y si para unos el sueño era llegar a Francia, habrá quienes desean retornar a sus lugares de origen, o añoran desde abuelos hasta la comida.

 

A manera de elipsis, Bertucelli emplaza tomas del patio de la escuela; lo más de las interrelaciones se dan dentro del salón de clases y en la oficina donde reciben a los papás. En esas secuencias, y desde el principio, la intervención, comprensión, afinidad, de la profesora es determinante, como lo será su despedida al final del curso.

 

Documentalista de alta estirpe (también en sus tres trabajos de ficción), Julie Bertucelli ofrece una perspectiva cercana, humana, de una labor imponderable, una necesidad imperiosa en la Europa actual ante la avalancha de inmigrantes por doquier.

 

Con Lulu femme nué (2013), de Sólveig Anspach (1960-2015), se constata la vasta condición actoral de Karin Viard, su rigor para impregnarse de las emociones. Su personaje llamado’ Lucía’, -con el diminutivo de Lulu- es una mujer aprisionada en su mundo marital, quien por azares recala en un pueblo donde trocará absolutamente su existencia, liberándose del marido y de su esclavitud doméstica. Su rostro y figura al abrir la película, decaído, avejentado y en vis de desesperación, se volteará hacia el cierre para una imagen rejuvenecida, sonrosada, ante la felicidad encontrada por carambola.

 

En lo que sería su penúltimo filme (el último, El efecto acuático, es un complemento ideal para un programa doble), la realizadora islandesa adapta la novela gráfica de Étienne Davodeau. Toma a un ama de casa a punto de sucumbir por  falta de dinero y empleo, a quien la casualidad le abre expectativas lozanas, un universo donde caben personajes extravagantes, de filiaciones generosas, sin faltar algún rufián y una mujer antipática.

 

Suerte de “road picture”, así el traslado sea corto, en dos pueblos y la vuelta; pleno de lapsos graciosos, de bondad, de aprecio por la vida; de gente con buena vibra. Drama reconvertido de humor, con toques surrealistas, de encuentros justos para aplacar la tragedia.

 

‘Lulu’ abre su conciencia ante las expectativas, la libertad, la sinceridad, ofrecidas; se topa con un romance no previsto y una amistad entrañable para marcarle el resto de su transitar. Sólveig Anspach la conduce en ese redescubrimiento existencial, la coloca frente a individuos solitarios, con deseos de cariño, de recuperar días y años; le regala diversiones cuasi infantiles (los carritos chocadores), la hace tomarse unas vacaciones exclusivas, y cuando percibe el peligro de ser devuelta, opta por tomar la ruta de nuevo, de aventón, como debe ser.

 

La medida de su emancipación es visual, nadando desnuda, haciendo el amor en la playa, y los comentarios de su hija y hermana convergen en los efectos positivos en su cuerpo y pensar.

 

Así como una viejecita, ‘Marthe’ (Claude Gensac), la refugia, aprende a proteger al prójimo, ayuda a una muchacha esclavizada de mesera en un bar: una secuencia doblemente reveladora es cuando la mira subida a un vehículo, contenta camino a París.

 

La travesía de ‘Lulu’ se extiende en la búsqueda de la amiga juvenil de ‘Marthe’, en ver al grupo de ancianas en ejercicios; en la respuesta “llega tarde,…debió hacerlo antes”, y en la frase de Marthe y la decisión de irse juntas.

 

Sólveig Anspach da en el blanco al insertar en la última imagen al hombre con el cual ‘Lulu’ renació y a su hija; y antes, ofrecer una despedida apropiada a ‘Marthe’, rodeada de jóvenes y la familia de ‘Lulu’.

Sigue a Filmeweb en Facebook y Twitter.

Relacionados

la tiera sana

entrepalabrasMX 770x90

rojo33C