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Espejo retrovisor: Heidi Hassan y Patricia Pérez presentes en el FICG

noviembre 29, 2020

Leopoldo Villarello Cervantes | @filmeweb

El Festival internacional de cine en Guadalajara, como la mayoría de eventos cinematográficos en México durante este año, se llevó a cabo parcialmente de manera virtual, y colgó en Filmin Latino algunas de las cintas participantes en sus secciones oficiales.

 

Entre lo disponible vimos la introspectiva A media voz (2019), en la competencia de Largometraje iberoamericano documental. Coproducción de varias entidades europeas realizado al alimón por las cubanas Heidi Hassan y Patricia Pérez Fernández, quienes igual son las co protagonistas, las interlocutoras, quienes concentran y filmaron o grabaron sus propias historias e imágenes.

 

Desde la actualidad, en sus respectivas moradas y países de residencia en Europa, narran los periplos para recalar una en España, la otra en Suiza. Con entereza y dosis de delicadeza formulan un diálogo epistolar nostálgico, afable a la distancia –física y temporal-, con sus propias voces turnándose para leer sus recuerdos, como si estuvieran hablándose; sus sensaciones íntimas acerca de su terruño, su Cuba natal, su niñez, sus ensueños y anhelos por convertirse en cineastas, en dedicarse a este oficio, las confidencias juntas y en la disgregación.

 

Las dos directoras acopian sus fotografías y videos desde niñas y lo grabado en cada lugar donde han estado, los insertan para dar idea de los pasos del tiempo, de lo vivido. Una secuencia de excepción, de buen estilo cinematográfico, muestra cuando una de ellas saca el material guardado y vemos desde video cassetes, cintas, hasta las tarjetas de memoria con lo cual se resume desde cuando han estado tomando imágenes. Por diversos intervalos se plasma la obsesión y dedicación por grabarse, por fijar sus figuras, sus ciclos, crear un diario visual, y papeles y escritos. Con esos componentes transitamos de sus precoces tentativas a observarlas en rodajes, a escucharlas y llenar. Dividen la pantalla con escenas de ambos lugares, en comparativo y descriptivo. Colocan la cámara fija para retratarse, para envíarselas, ensamblar las ausencias.

 

En sus palabras e inflexiones sueltan, algo velado, las circunstancias por las cuales optaron por abandonar la isla; los preparativos y despedidas al empezar el viaje del cual una sabría no retornaría; la aventura escapatoria del hotel en Holanda y el viaje cruzando Europa hasta un pueblo del norte de España. La excitación al cruzar la frontera e ingresar a territorio ibérico, o el mensaje de azoro ingenuo al entrar a un super mercado, con tantas mercancias, y el no dar crédito a tener un departamento para dos.

 

Entre lo platicado y lo visto, se asienta la problemática de Cuba, las limitaciones, la escasez de tantas cosas, habitar apretujado y en viviendas vetustas; los deseos de bastantes personas por huir a cualquier país; las restricciones y condenas para quienes se fueron (prohibido ver a su familia o viajar a Cuba durante años). Las expectativas truncadas a sesenta años de la revolución. Los balances para las generaciones posteriores. Abusos no sabidos en el mundo como lo contado por la amiga médica enviada en misión a Ángola, propulsada a marcharse.

 

El otro punto de inflexión desarrollado en esta suerte de Tête a Tête es la aspiración rota de ser madres, de tener hijos, expuesto con desconsuelo; de rondar los cuarenta y recapacitar en lo perdido, en la aceptación de lo logrado, sin dejar de pensar en filmar una película.

 

Haidee y Patricia transmiten con sus andanzas los esfuerzos y sinsabores por reinventarse fuera de su lugar de origen y sus familias; trabajando de cualquier cosa: una recorriendo España en un “food truck”, vendiendo mojitos y bebidas, la otra alcanzando al novio (guionista esperando vender un guión y mientras manejando un bicitaxi) en Ginebra. Tiene su punta divertida pero dramática las tretas y extrañezas para ser contratada: engañar diciendo es hombre (fotógrafo), o la recomiende el cartero.

 

A media voz es una mirada retrospectiva con dejo de amor y amargura de lo deparado por la rueca del destino para estas dos mujeres, amigas desde la infancia, crecidas pegadas a una cámara, porfiadas en su opción y decisión de cineastas por encima de todo.

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