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Despertando la montaña: The Last Ride: el declive de Undertaker maquillado por WWE

junio 27, 2020

Cristóbal Torres | @Lanzaddt

Durante las últimas semanas WWE estrenó la serie documental The Last Ride, realizando una crónica de los últimos tres años de carrera del luchador Mark Calaway, mejor conocido como Undertaker. La serie dio mucho de qué hablar por lo que logró revelar del personaje y cerrar con la supuesta noticia de su retiro.

 

Hablar de Undertaker es hablar de uno de los personajes más importantes de las últimas tres décadas en la lucha libre mundial. Rompió el esquema arquetípico de rudos y técnicos, pues él se separó de esa dicotomía sin poderlo encasillar en uno u otro bando.

 

The Last Ride documenta de 2017 a 2020 con cinco capítulos: The greatest fear; The redemption; The End of an era y Revelation. Inicia tres días antes de Wrestlemania 33 y termina justo en las grabaciones de Wrestlemania 36.

 

La serie es un claro ejemplo del control que tiene WWE sobre su producto, pues, aun cuando testimonia el evidente declive luchístico del peleador, borran sus evidentes errores y vicios en cuanto al manejo del personaje en los últimos años.

 

Es interesante cómo el mismo Undertaker reconoce que sus luchas contra Goldberg y Degeneration X en Arabia fueron malas; sin embargo, no deja de hablar de su intención de retirarse bajo sus propios términos.

 

En ese periodo de tiempo ocurrieron acontecimientos polémicos que el documental hábilmente omite, como la controversia de sus funciones en arabia y el boicot a raíz del asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

 

No reconocen el error que fue usar a Undertaker de trapeador contra Roman Reigns en Wrestlemania 33; ponen su lucha contra John Cena en Wrestlemana 34 como su gran redención, cuando en realidad apenas fue un perfomance menor a tres minutos (se tardó mucho más en entrar al ring).

 

Dentro de las grandes revelaciones que brinda la serie están los momentos posteriores a las batallas; destaca cómo perdió el conocimiento después de perder su racha invicta contra Brock Lesnar en Wrestlemania 30, similar a lo que le ocurrió a Villano V en su lucha de máscaras contra Blue Panther.

 

Llama la atención las escenas de los ensayos de las entradas de los luchadores, donde un director amalgama la escenografía con los luchadores y las cámaras, algo muy lógico y que explica en gran medida cómo WWE ha sido capaz de generar un imaginario de su producto a través del cuidadísimo uso de las tomas.

 

Como toda serie documental, The Last Ride no se salva de momentos de relleno, como la primera mitad de su segundo capítulo, donde vemos aspectos de su vida marital y su privilegiada relación con Vince McMahon, humanizando a un personaje tan antricrístico y nocivo para tantas personas como lo es el dueño de WWE.

 

El cuarto capítulo es quizá el más interesante de todos por el valioso material de archivo que muestra. En él vemos escenas detrás de cámaras de varias promos realizadas en la década del noventa, cuando todavía William Alvin Moody, en su personaje de Paul Bearer, era su manager.

 

Ahí vemos a un Undertaker en su apogeo rompiendo el personaje en algunas ocasiones durante las grabaciones, provocando risas entre los presentes; pero al mismo tiempo somos testigos del férreo control que Calaway se autoimpuso para mantener vivo al personaje fuera del cuadrilátero.

 

El último capítulo fue estrenado el 21 de junio, al que le siguió una intensa actividad en redes sociales dando a entender que el luchador finalmente estaba retirado. Hay que ser ingenuo para creer algo así; pero, aun siendo cierto, sería una pena que su última batalla haya sido un cortometraje ficcionado ante AJ Styles en el Boneyard Match, dando pie a la llamada “lucha libre cinemática”, colocando una nueva línea al ridículo.

 

The Last Ride es un ejemplo muy interesante de cómo WWE es capaz de generar la ilusión de que sus documentales rompen la cuarta pared. Aun cuando ofrece revelaciones y datos inéditos de Undertaker, deja muchísimo afuera que la compañía no quiere ni le interesa tocar.

 

Quedará la eterna duda flotando: ¿por qué nunca lo programaron contra Sting en Wrestlemania 31; por qué hicieron que Undertaker luchara una descafeinada batalla ante Bray Wyatt en Wrestlemania 31 y a Sting lo hicieron perder contra Triple H? Es un detalle que The Last Ride jamás toca ni por accidente. Un minúsculo ejemplo de por qué los documentales de WWE no muestran todo lo que podrían.

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