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Despertando la montaña: Holy Chicken, el cinismo en su máxima expresión

noviembre 1, 2020

Cristóbal Torres | @Lanzaddt

Morgan Spurlock es un personaje que saltó a la fama de forma repentina después de realizar: Super Size Me (2004), un documental que el tiempo volvió clásico al someterse a una dieta basada en comida rápida. Sin ser un realizador de exquisitos recursos cinematográficos, Spurlock se volvió un realizador independiente muy famoso que sin ninguna reticencia incursionó en los círculos de la corriente principal.

 

Hace tres años, Spurlock estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto: Super Size Me 2: Holy Chicken! (2017), una secuela que busca poner en evidencia el abuso corporativo que existe en la industria de la comida rápida; cómo los granjeros son sometidos a contratos ventajosos en aras de enriquecer a las enormes empresas que venden comida rápida en un mercado que vocifera a los cuatro vientos ser supuestamente libre.

 

Pero no sólo eso; también analiza el falso discurso de la comida saludable o natural y cómo el marketing se ha encargado de crear la enorme mentira (para variar) de la comida orgánica; explica cómo se han creado nuevos términos para hacerle creer a los consumidores que están ingiriendo productos menos dañinos cuando en realidad es la misma comida rápida.

 

El otro elemento que corona a este documental es el espíritu emprendedor de Spurlock. En medio de toda la información que logró recabar, decide formar su propia cadena de comida rápida utilizando técnicas de marketing producto de su investigación. Lo que vemos es una manifestación completamente cínica de cómo el marketing es capaz de manipular conciencias.

 

Spurlock encuentra vericuetos en la ley estadounidense para saltarse las reglas que lo obligan a darle un trato digno a los pollos que utiliza como materia prima para su restaurante, de hecho, habla sobre una raza genéticamente modificada que es muy socorrida por la industria y que crece mucho más rápido que el pollo normal; es mucho más grande, lo que le origina problemas cardiacos al animal y muchísimas lesiones óseas al no soportar su peso.

 

El plan de Spurlock llegó a oídos de las grandes corporaciones, quienes lanzaron una circular a todos los granjeros que se atrevieran a ayudarlo en su aventura empresarial pues no querían ninguna competencia. El oligopolio, que el mismo documentalista bautizó como Big Chicken –armado por: Tyson, Perdue, Pilgrim’s y Koch Foods-, advirtió que todo aquel que ayudara a Spurlock ya no volvería a recibir ningún contrato por parte de ellos. Aún así hubo quienes se atrevieron a ayudarlo.

 

Lo más interesante es que, a diferencia de las marcas consagradas que dominan el mercado -quienes hacen enormes esfuerzos por esconder las condiciones en las que laboran sus empleados, maniatan a los granjeros y maltratan a los animales-, Spurlock lo pone a la vista de absolutamente todos en su restaurante y a nadie le importa. A nadie. Sólo hacen enormes filas para comer ahí.

 

El documental narra que su cadena de comida rápida fue un éxito e incluso estaba en aras de abrir algunas sucursales por Estados Unidos. Holy Chicken! fue muy bien recibido en aquella edición del Festival de Toronto, al grado que consiguió un contrato con YouTube para poderlo estrenar tanto en su plataforma como en salas de cine. Se estaba volviendo una enorme bola de nieve. Pero al final todo se vino abajo.

 

Afortunadamente para los consorcios oligopólicos, el mismo Spurlock se metió el pie en diciembre de 2017, cuando -en medio del movimiento #MeToo- publicó una carta en redes sociales titulada: Soy parte del problema, donde habla sobre sus infidelidades y enfatiza una acusación de violación que tuvo en la universidad. Aquello no sólo le significó perder el contrato con YouTube, sino que su productora, Warrior Poets, perdió todos los proyectos que tenía en puerta y se declaró en bancarrota. El documental quedó a la deriva.

 

Fue Peter Goldwyn quien un año después, en septiembre de 2019, logró darle una corrida comercial al documental, un empuje completamente alejado del que iba a recibir originalmente pero que sirvió para que no se quedara estancado. Aunque el impacto no alcanzó ni la mitad de lo que prometía, le permitió una leve revalorización y lo salvó del completo olvido.

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