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A siete años de tu partida, el recuerdo imborrable de Mauricio Peña

marzo 20, 2021

De manera sorprendente e increíble, este 23 de marzo se conmemoran siete años del fallecimiento de mi querido amigo, mentor y confidente, además de cofundador de este medio: Mauricio Peña.

 

Esto fue un hecho que nos sacudió de manera sorprendente a todos los que formábamos parte de su entorno, entre amigos, familiares, amigos y en especial para mí, pues nos unía, más que una amistad, si un lazo entrañable, ese que se da cuando se forma parte de la familia elegida, que muchas veces es más fuerte que la de sangre.

 

Con una amistad que duró, en lo físico, 16 años Mauricio se convirtió en mi padre elegido, lazo que se hizo más intenso a partir del 14 de mayo de 2004, fecha que me marcó en todos los aspectos; pero esa es otra historia.

 

La llegada de Mauricio a mi vida se dio de manera distante, pues él formaba parte del equipo de trabajo del programa radiofónico De revista, transmitido por la XEW y conducido por la periodista Marta Susana, en el que él era cotitular y que mi madre escuchaba todos los días, haciéndome seguidor del mismo, por el manejo tan preciso que hacían del periodismo de espectáculos.

 

En ese tiempo, fui invitado por Gloria Luz González, periodista y publirrelacionista de la señora Fela Fábregas (con quien años más tarde tuve la posibilidad de tener varios acercamientosperiodísticos y profesionales, justo gracias a Mauricio), al estreno de la comedia musical La casita del placer, protagonizada y producida por Julissa (con quien también pude crear una amistad, a través de Mauricio), en donde pude conocerlo en persona, estando él en ese momento platicando con Mario de la Reguera, hoy también amigo y colega entrañable.

 

En ese entonces de 1996, yo colaboraba como auxiliar en la oficina de prensa de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), dirigida por la joven pero experimentada Verónica Maza Bustamante; a la que llegué, después de varios años de colaborar en la H. Comisión de Jubilación de la misma agrupación, presidida por la actriz Marta Zamora; y fue ahí donde conocí a mi amigo Carlos Gutiérrez Bracho, así como a dos reporteras, en ese entonces, de la desaparecida Agencia de noticias Lemus: Carmen Sánchez y Araceli Calva.

 

Con ellas tuve la posibilidad de crear un buen lazo de trabajo, que con el tiempo se volvió amistoso, en especial con Carmen. Al paso de los meses, ellas salieron de la agencia y cada una tomó rumbos distintos de trabajo, pero continuaron en la fuente de espectáculos. Araceli llegó al recién estrenado Milenio Diario y Carmen hizo lo propio en El Heraldo de México.

 

Al cumplir su primer año en el diario, que en su versión original pertenecía y era dirigida por la Familia Alarcón, y mientras yo continuaba en la ANDA, un día llegó Carmen y me preguntó si me interesaba sustituirla en su periodo de vacaciones en el periódico, invitación que acepté de inmediato, pues era la posibilidad de subir un escalón más en mi naciente carrera como periodista, además de trabajar un tiempo en ese importante periódico, además de poder apoyar a mi amiga.

 

A los pocos días, ya estaba en las instalaciones del diario que piensa joven, como decía su slogan publicitario, para tener una entrevista con el jefe de la sección: Mauricio Peña, hecho que me impactó desde el primer momento y que fue el inicio de la que por siempre, será la mejor etapa de mi vida en todos los aspectos.

 

Previo a esto, me dio la que fue mi primera asignación para el periódico, una entrevista con Carlos Puente, en ese entonces Jefe de la División de Técnicos del Sindicato de Técnicos y Manuales de la República Mexicana, ubicada en Los Ángeles, California; la cual fue entregada por el jefe deinformación del mismo y con el tiempo entrañable amigo, Oscar Díaz Rodríguez. A mi llegada al lugar, me encontré con Don Ignacio Zavala Huitrón, fotógrafo de El Heraldo, quien fue mi padrino de asignación, realizando ambos un buen trabajo.

 

Esa entrevista se realizó el martes 11 de agosto de 1998 y se publicó dos días después, el jueves 13 del mismo, debutando así en El Heraldo de México y en primera plana, aludiendo a otra compañera del mismo, Patricia García López, quien siempre nos decía “Yo puras de primera; mínimo de la seis”, aludiendo a la contraportada de la sección, que también era en color.

 

Después de esa suplencia y de recibir un “No” de parte de Mauricio al solicitarle quedarme en la sección, aunque fuera sin paga, a los pocos días él vio como le hizo y empezó a enviar uno por uno a todos los compañeros de la sección de vacaciones para que yo los sustituyera y siguiera trabajando; entre ellos, además de los antes mencionados, Lourdes Cabrera y Don Mario Castillón Bracho, quien era el corrector de estilo y a quien después, encontré en la versión para cine de La Mentira, con Julissa y Enrique Lizalde, dirigida por Emilio Gómez Muriel; en la que interpretó al ‘Reverendo Williams’.

 

En el equipo también estaba ‘Don Charli’, Carlos Martínez, el formador de la sección y gran compañero. Con el tiempo, después desfilaron otras personas, como Dania y otro Carlos Martínez, pero de segundo Velasco, con quien formé una gran amistad y más, que por desgracia el tiempo y la vida diluyeron.

 

Después de que todos fueron enviados de vacaciones por Mauricio y que ya no había a quien suplir, me tuvo en la sección trabajado por un tiempo más, siendo él quien me pagara de su bolsa el mismo sueldo que me cubría El Heraldo, lo cual siempre se lo agradeceré.

 

Una tarde de 1999, estando yo fuera del equipo, recibí una llamada para que lo fuera a ver de inmediato a las instalaciones del periódico, que estaba en las calles de Doctor Velasco y Doctor Velázquez, en la colonia Doctores, en el inmueble que ahora ocupa la Fiscalía General de la República.Al llegar, Óscar Díaz me dijo que pasara a ver a Mauricio quien, al entrar me recibió con un semblante más que serio que, de repente, se transformó a esa enorme sonrisa que tenía, me saludó y me dijo que estaba disponible una plaza en la sección de espectáculos en el periódico y que si me interesaba integrarme de manera formal a El Heraldo de México. Obvio que mi respuesta fue positiva, iniciando así mi estancia en el periódico, en el que permanecí hasta 2003.

 

Fueron muchos, pero a la vez pocos, los años que estuve en el equipo de Mauricio aprendiendo y reaprendiendo, permitiéndome hacer muchas cosas en mi campo de trabajo que iban más allá de mi cargo como reportero en El Heraldo de México, dejándome colaborar en otros medios, entre ellos formando parte del equipo de trabajo de los programas radiofónicos De Revista y La revista, con la misma Marta Susana que escuchaba años atrás; lugar en el que inicie una relación de trabajo y ahora amistosa entrañable con Rocío Maldonado, considerada ya en ese entonces como una Master en la fuente.

 

Mauricio también confió en mí y me incluyó como su asistente directo, durante el tiempo que estuve en el periódico, durante la organización de las afamadas entregas de Los Heraldos, el mítico premio que caracterizó a esa publicación, teniendo la posibilidad de incursionar en un terreno tan complicado, como la producción televisiva, la cual él asumía con profesionalismo y entrega, como lo hizo durante sus más de 40 años de carrera; en ese entonces haciendo mancuerna nada más, ni nada menos que con Luis De Llano Macedo y Marco Flavio Cruz.

 

También ahí tuve la suerte de conocer más amigos, como el fotógrafo Jerry Beretta y su esposa Carmen Beretta; además de mi ahora tía adoptiva y entrañable amiga Issa Cardoze, quien me dio chance de conocer, con el paso del tiempo, a más personas importantes, como Mario De Llano Rivas y su hijo Santiago De Llano, quien estoy seguro, en breve dará mucho de qué hablar como realizador de cine en México y en el mundo.

 

Tras la salida de Mauricio de El Heraldo de México, el cual cerró de forma impactante por diversas cuestiones políticas y económicas; y de la mía de Operadora Teatral MG, que trabaja para Ocesa Entretenimiento, ésta a consecuencia de intrigas y malas acciones de una persona, tras haber sufrido un grave accidente de auto, que puso en riesgo mi vida por más de una ocasión, nuestra relación amistosa y laboral se hizo más que entrañable, justo también por esta circunstancia.

 

A partir de ahí empezamos a hacer equipo en varios proyectos, entre ellos la producción radiofónica, realizando varios proyectos en la estación digital ERadio, propiedad del también periodista Juan Manuel Farías; misma que retomamos, tras haberla debutado años antes en Radio Chapultepec, con Mauricio Matamoros, Angelina Sánchez Vilchis y José Juan Reyes, bajo el nombre de Pantalla en la radio, contando con el apoyo de más amigos entrañables, como Edgar Sosa Corona.

 

Estando en ERadio, volvimos a contar con el apoyo de José Juan, siendo este un buen periodo de trabajo, contando con el apoyo de los escuchas y de la gente de la industria.

 

En ese periodo es que tenemos la idea de crear justo este proyecto editorial, Filmeweb, contando con el apoyo en su formación digital, de Bruno Vázquez Valero y de Víctor Espíndola, en todo lo relacionado a servidor y hospedaje; incursionando de esta manera nuestro viaje por el periodismo digital, en el cual los dos nos iniciamos y en el que más adelante, en 2008, se nos unió de forma más que entregada Fernando Díaz Juárez.

 

En febrero de 2013, un año antes de la partida física de Mauricio, ocurrida el 23 de marzo de 2014, a consecuencia de diabetes e insuficiencia hepática, llevamos a cabo la Primera Entrega de Premios Filmeweb, un capricho que tuvimos y que hicimos, emulando las entregas de Heraldos; teniendo por fortuna buena recepción y apoyo de amigos y de los medios.

 

Carmen Salinas, entrañable amiga y familia primer de Mauricio y gracias a él mía también; además de Angélica María, Lucía Méndez, Julissa, Benny, Sasha y Erik Rubín, Mauricio Ochmann, Héctor Ortiz, José Antonio López Tercero; asimismo el productor y crítico Javier Labrada; el crítico, periodista e investigador Luis Terán; el director de cine de arte Tufic Makhlouf Akl; y el guionista e investigador Enrique Mirabal, todos ellos grandes amigos de vida de Mauricio, entre muchos más, se dieron cita esa noche en el Teatro Rafael Solana del Centro Cultural y Social Veracruzano, al que llegamos gracias al apoyo de Mario de laReguera y la directora del lugar, la Contadora Lidia Marmolejo; para hacer esa celebración que, irónicamente, fue la última en la que Mauricio formó parte, siendo una manera de despedida de sus amigos y compañeros.

 

De igual manera, trabajamos juntos en la realización del Festival Internacional de Cine Gay Exhibido en la UNAM, el cual él creo junto con Joaquín Rodríguez y David Ramón quien, ante la partida de los dos anteriores, tuvo a bien invitarme a integrarme como director del mismo; evento que se vio pausado ante cambios en la Filmoteca de la UNAM y ahora por la pandemia de la Covid19.

 

Mauricio Peña fue, sin duda alguna, gran motor en mi formación profesional, además de crítico y sincero colega; así como entrañable amigo, confidente y padre sustituto, a quien nunca jamás olvidaré y echaré siempre de menos.

 

Siempre, hasta el día de su muerte, me apoyó e hizo hasta lo imposible por ayudarme y enaltecerme; y yo por mi parte, siempre hice todo para que estuviera orgulloso de su “hijito”, como me decía.

 

Para él estas líneas y recuerdo a siete años de su partida. Sigue descansando en paz querido Mauricio y gracias, siempre gracias por todo.

 

Fabián Polanco
Director General
Filmeweb
28 de marzo, 2021.

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